Reflexiones de ética y moral sobre los lazos en la comunidad


Este artículo lo escribí en febrero de 2011, con motivo del traslado al blog, no lo se había publicado. Un saludo. Carlos Suárez Suárez.

La comunidad, este termino tiene muchas influencias y afecciones en la actualidad, hay múltiples comunidades, comunidades como tal y asociaciones o intereses que se ocultan detrás de este termino. Si apelamos a su significado fiel, la palabra comunidad se puede definir como:

<<Una comunidad es un grupo o conjunto de individuos, seres humanos, o de animales que comparten elementos en común, tales como un idioma, costumbres, valores, tareas, visión del mundo, edad, ubicación geográfica (un barrio por ejemplo), estatus social, roles>>

 

Partiendo de esta definición podemos encontrarnos con muchos ejemplos, tanto en la realidad, como en la ficción. Sin Embargo, y a pesar de ser algo ficticio y mundialmente conocido, al pensar en una comunidad se me viene a la mente “La comunidad del anillo” (sin animo de hacerle publicidad a la película ni a su director, Peter Jackson) y digo esto por una cosa que creo que se refleja claramente en ella y es la unión y el sacrificio que se tiene que llevar a cabo para defender un bien común, algo de lo que nos beneficiamos todos (pertenezcamos a la comunidad o no) y es algo que reflejo, porque creo que no se palpa en la propia definición de comunidad.

Si nos vamos a casos más reales, más cotidianos y cercanos, podemos hablar de los vínculos que si se conservan y de aquellos que a pesar de estar presentes en espíritu (y que conste que cuando una persona que se considera “atea” empieza hablar de “espíritu” o de “alma”, sus conocidos empiezan a mirarle con una ceja arqueada) no se llevan a cabo por desinterés, miedo o simple egoísmo “sano.” Uno de los ejemplos que se me ocurre de comunidad ahora mismo, es uno que vivo actualmente, la universidad. Esta institución acérrima defensora del libre pensamiento y la razón, ha caído de bruces contra esta defensa (si es que alguna vez defendió estos principios), vendiendo estandarización de pensamiento y de actuación. He sido testigo, participe y ejecutor de cómo somos los individuos que en ella participamos a la hora de llevar a cabo lazos comunitarios, puedo hablar de un ejemplo claro que es capaz de reunir a una cantidad considerable de personas, una “chuletada[1]” Y no estoy diciendo con ello que sea fácil de organizar, pero es evidente las molestias que nos tomamos para hacerlo y puedo decir además lo reconfortante que resulta que todo salga bien y la gente “te” lo reconozca. Aquí es donde viene mi pregunta (algo que aún, tengo que responderme yo mismo) ¿Por qué resulta tan fácil crear este tipo de vínculos y nos cuesta tanto “unirnos” para defender otras causas más importantes? ¿Qué es lo que nos ha distanciado y ha divido nuestra mente en este sentido? Yo no tengo la respuesta, ni siquiera aún tengo “mi respuesta,” pero a lo mejor, lo importante en si no es tener una respuesta, a lo mejor, es el hecho de tener una respuesta “estándar” lo que no nos permite actuar, a lo mejor, la pregunta es lo más relevante de todo esto. Así todo, si quisiera tener una respuestas que pudiera dar algo de sentido al comportamiento actual de nuestra sociedad (y me refiero sobre todo a la occidental con democracia constituida, que no constitucional) la encontraría en palabras de Henry D. Thoreau:

<<Miles de personas están, en teoría, en contra de la esclavitud y la guerra, pero de hecho no hacen nada para acabar con ellas[2]>>

Es por ello que al final no creo que los términos correctos para defender la falta de “comunidad” que también es sinónimo de comunicación, sean las nuevas tecnologías, la televisión o Internet. Todos estos recursos tienen unos usos estupendos si se saben utilizar, y además, la tecnología se puede dejar de comprar, la televisión se puede apagar y en Internet se puede encontrar de “TODO.” A partir de aquí es cuando argumento el uso del titulo de este texto, las revisiones que debemos hacer son morales y éticas, no materiales. Y han de ser reflexiones retrospectivas y hacia el interior de uno mismo, para después poder aplicarlas en comunidad.

Me gustaría terminar este pequeño artículo con palabras del anterior autor, que fue la fuente de inspiración del mismo. Estas palabras aparecen en la cara posterior del ensayo comentado antes a pie de página y la verdad es que me resultan una reflexión bastante simple, curiosa y sincera:

<confeccioné un cesto de textura delicada, pero por lo visto no lo suficientemente valioso como para despertar por él interés alguno, o para que nadie lo quisiera comprar. Con todo, por lo que a mí respecta, pensé que había merecido la pena mi tiempo, y en lugar de calentarme la cabeza para ver como lo vendía, me preocupé más bien de encontrar el modo de no tenerlo que vender. La vida que algunos hombres consideran un éxito constituye tan sólo una posibilidad ¿Por qué habríamos de exagerar, y considerar éxito tan sólo un aspecto más que discutible, a expensas de las otras posibilidades?>>


[1] Aunque para aquellas personas que no sean de las islas occidentales de Canarias, el termino chuletada les pueda resultar extraño, es evidente que se trata de una barbacoa en el monte, pero por si acaso, lo dejo definido como tal.

[2] Henry D. Thoreau, Desobediencia civil y otros escritos. Editorial Tecnos, S.A., 1994 (dentro del texto desobediencia civil pp 29-58)

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