BIOCOMBUSTIBLES, ¿SI O NO?


Artículo escrito por Julio Mejias

Biocombustibles ¿Sí o no? en ECO

Los biocombustibles se obtienen a partir de organismos recientemente vivos, como las plantas o del estiércol.

Actualmente existe un gran interés por ellos, debido a que los gobiernos intentan disminuir su dependencia sobre los combustibles fósiles, así como aprovecharse de la ventaja de su escasa contaminación ambiental y de dar nuevas oportunidades al sector rural. Estos combustibles suponen la mejor alternativa para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y una oportunidad para
frenar el calentamiento global. Los biocombustibles son a menudo mezclados con otros combustibles en pequeñas proporciones, 5 o 10%, proporcionando una reducción útil pero limitada de gases de efecto invernadero. En Europa y Estados Unidos, se ha implantado una legislación que exige a los proveedores mezclar biocombustibles hasta unos niveles determinados.
Su reemplazo en el sector de los transportes se puede realizar de manera poco costosa, ya que no requiere de grandes cambios en la tecnología actual ni en su sistema de distribución, lo que supone la mejor opción como alternativa al petróleo a
corto plazo. La utilización de estos biocombustibles no tiene un impacto neto sobre la cantidad de CO2 que hay en la atmósfera y se podría considerar como una energía renovable debido a que el ciclo de plantación y de cosecha se puede repetir indefinidamente. Hasta aquí podría decirse que los biocombustibles son una gran recurso, pero la verdad es que actualmente su producción es mas costosa que la de los combustibles fósiles. Países como EE.UU, Brasil y Argentina que desarrollan las mayores producciones de biocombustibles se han tenido que apoyar en una combinación de medidas fiscales (desgravaciones, subvenciones), medidas de sostenimiento de precios y objetivos de uso obligatorio, pero sólo consiguen que la mayor parte de este biocombustible producido sea consumido internamente.

Por otra parte, su producción conlleva un coste asociado que en ningún caso es beneficioso para el medio ambiente. En primer lugar, requiere una cantidad de tierras cultivables muy elevada que en casos ha producido deforestación y el desplazamiento de personas (como es el caso de la tala masiva del amazonas en Brasil), se están utilizando además cultivos intensivos, lo cual supone un uso abusivo del suelo, pesticidas y despilfarro de agua. Su producción y transporte requiere un consumo
de energía y una gran demanda de combustibles fósiles, esto supondría que un país productor estaría exportando energía limpia a costa de la utilización de combustibles contaminantes no renovables. Y en segundo lugar, se estarían compartiendo estas extensiones de tierras con las destinadas para el cultivo de alimento, lo que provocaría una escasez que traería consigo el aumento de los precios de alimentos básicos para la población mundial.

En mi opinión, estos biocombustibles están actualmente muy lejos de lo que
se espera de ellos. Es posible que con el tiempo se conviertan en una buena
alternativa, pero hoy en día es mayor el precio a pagar, y no sólo
económicamente, sino también desde el punto de vista ambiental y social, que
los beneficios que pueden aportar.

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