Los Jardines de la Victoria


Artículo escrito por Carlos Suárez Suárez

Los Jardines de la Victoria en ECO

Hace poco pude leer un artículo de Gustavo Duch donde promovía la ruralización del campo para generar “riqueza”, sobre todo, riqueza alimentaria y a través de ella aumentar de paso los niveles de empleo (algo muy necesario en la actualidad). Es por ello que me gustaría recordar varias lecciones de ruralización que se sucedieron en épocas más complejas que las que estamos viviendo, bien es cierto, que el mundo ha cambiado mucho desde entonces.

Es poco sabido o nombrado (al menos, en los niveles de historia que yo estudie hasta Bachiller e incluida la universidad) que países como EE UU (sobre todo), Canadá o Reino Unido tuvieron que recurrir, a lo que después se conocería como los Jardines de la Victoria, para poder alimentar a una gran parte de la población durante la Segunda Guerra Mundial. Estos Jardines de la Victoria, como bien plasma su nombre, no tenían más ciencia, en época de apuros cualquier terreno que pueda resultar fértil se aprovecha para una claro cometido, la alimentación. Estos espacios, dedicados en un principio al bienestar paisajístico hogareño, pasaron a ser terrenos de cultivo fértiles y de una gran productividad, en algunas fuentes,[1] donde se redacta  parte de la historia de los mismos, se dispone de datos que nos informan de que en ellos trabajaron alrededor de 20 millones de personas y que los mismos llegaron a alimentar al 40% de la población interior en su etapa de mayor auge. Algo que también queda totalmente claro es que con el fin de la guerra y la aparición de las primeras grandes superficies, así como la aplicación de pesticidas y fertilizantes procedentes de la química y el petróleo que permitieron el surgimiento de la “agricultura industrial” que producía (y produce) un excedente de alimentos mayor al que se podía/puede consumir, estos jardines quedaron totalmente obsoletos. Hoy, EE UU es el país del mundo con el mayor uso de fertilizantes, pesticidas y cultivos transgénicos del mundo. La historia de los Jardines de la Victoria a dado paso al presente del todo con tractor.

Sí queremos hablar de huertos urbanos, podemos poner un caso de gobierno totalmente opuesto al anterior, el caso cubano. Cuba fue uno de los mejores productores agrícolas del mundo en su época de alianza con la URSS. Esto se debía principalmente a que podía disfrutar de grandes cantidades de petróleo y de pesticidas para poder producir una agricultura de grandes extensiones de monocultivos con los que alimentar a su población. Con el declive y caída de su principal aliado los envíos de petróleo y pesticidas se cortaron de la noche a la mañana, esto, unido a un bloqueo comercial estadounidense a los puertos cubanos hizo que la población pasara uno de los mayores periodos de hambre e ingenio del siglo XX. Al no poder contar con pesticidas, la gente tuvo que regresar a cultivos más variados y tradicionales en parcelas de menor extensión, tuvo que cambiar su dieta y se llego a cultivar en todos lados, desde el campo, donde es habitual, hasta en macetas en plenos centros urbanos. Jardines públicos, espacios sin usar, médicos, ingenieros, obreros. Todos cultivaban para poder comer. Pero, para colmo de males, el problema de la falta de petróleo, también afecto a los transportes, al no disponer de petróleo o disponer de muy poco, la gente tuvo que buscar alternativas en los transportes públicos, coches compartidos y  en el intensivo uso de la bicicleta, hecho que unido a una dieta más saludable y centrada en hortalizas mejoro la salud de la población. Las universidades y centros de enseñanza, se dividieron en núcleos mucho más reducidos y repartidos, de modo que el coste de desplazamiento por parte de los estudiantes se reducía notablemente. Hay muchos puntos de vista respecto a esta época “oscura” de Cuba y todas son igual de respetables siempre y cuando vengan argumentadas, pero no deja de ser un ejemplo curioso para nuestro caso.

Estas medidas, estos ejemplos dispares en el tiempo (Estados Unidos 1942-1945, Cuba 1989-) nos enseñan una lección de historia y de superación, de cómo el ingenio de las personas y la cooperación entre las mismas nos lleva siempre a nuestra propia superación personal, humana, alimentaria e intelectual. Es sobre todo imprescindible NO pensar que esto forma una parte fija e inamovible del pasado o que solo sucede en países con economías más “atrasadas” o modelos políticos o económicos diferentes. Esto forma parte de la historia y son lecciones que nos enseñan a valorar que hay alternativas que son viables, que son posibles. Cuando mucha gente lee artículos como los de Gustavo Duch: “Ruralizar y Crear empleo”, seguramente no los entenderán como un progreso o como un avance y a lo mejor estarán en lo cierto, no lo se. Lo que si que tengo claro es que está propuesta puede ser un camino, puede alimentar, puede formar y, ¿Por qué no?,   puede crear empleo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s