“Concepto I-PAT” y el impacto humano en el planeta


Concepto I-PAT
Artículo escrito por Mario Fernández Barrena dentro del proyecto web “El mundo de Wayne”  y nuevo colaborador del equipo
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Prometido en: “¡Frena el cambio climático. Toma la píldora!”

Para entender fácilmente porque hay cada vez más expertos y más gente que cree que el control de la natalidad y el problema de la superpoblación deben incluirse en las conversaciones sobre cambio climático vamos a conocer un concepto conocido como I-PAT*.

I-PAT es un concepto por el que se analiza de forma sencilla el impacto humano desde una prespectiva global y desde el punto de vista de la economía y el medioambiente con una componente común a ambas disciplinas, la demografía. El impacto humano (I) puede descomponerse en tres factores: la población total (P), la renta per cápita (A) y el impacto medioambiental por dólar de renta (T). Empleamos aquí T para aludir a nivel tecnológico. Así se crea la ecuación del impacto humano sobre el medioambiente a partir de los factores generales:

I = P x A x T

Nótese que nos referimos a impacto humano en general, no solo a cambio climático por lo que hablamos de todas las alteraciones antrópicas sobre el medioambiente. Sin duda, la ecuación I-PAT indica que un fuerte incremento de la población y la renta per cápita, como el que hemos experimentado desde 1950 y volveremos a experimentar hasta el año 2050, produce un impacto igualmente fuerte sobre el medioambiente, a menos que la tecnología cambie y disminuya radicalmente su impacto ambiental.

Es útil invertir el valor de T y emplear el valor S refiriéndose a la renta producida por unidad de impacto ambiental. De esta manera la letra S significa tecnología sostenible. Un valor alto de S significa que se puede producir una renta elevada por unidad de impacto ambiental. A mayor S, menor impacto antrópico. La ecuación queda como I = P x A / S.

Ahora podemos reformular el acertijo medioambiental del siguiente modo: si continuamos actuando como de costumbre, la población mundial va a seguir creciendo hasta ¡¡aumentar aproximadamente un 40%!! en año 2050 y la renta per cápita del mundo va a multiplicarse por cuatro. Por consiguiente, P x A, o la renta mundial anual, va a multiplicarse más o menos por seis. Si no se modifica el conjunto de las tecnologías empleadas, el impacto humano sobre el medio ambiente será también, por tanto, seis veces superior. Como el impacto humano ya es insostenible, multiplicado por seis resultaría devastador y, casi con total seguridad, se traduciría en un impedimento para el aumento de la renta mundial. Diciéndolo claramente,  la convergencia económica (igualar las rentas de todos los países) entre el Norte y el Sur se vería frustrada por una catástrofe medioambiental.

Muchos pensadores afirman que, de hecho, estamos condenados a reducir consecuentemente el crecimiento económico y que lo mejor que podemos hacer es gestionar una reducción ordenada y equitativa de la renta per cápita. Esta escuela de pensamiento sostiene que solo se puede alcanzar la convergencia global reduciendo la renta de los países ricos y dejando espacio para un incremento modesto de la renta de los países empobrecidos. Según este enfoque, la convergencia exige que las rentas más altas desciendan y que las más bajas aumentasen.

Los que no quieren ni oír ni hablar de esto de bajar la deseada A y tampoco pensar en la P (población), piensan que lo que hay que hacer es aumentar S (la sostenibilidad tecnológica). Pero sinceramente ¿alguien piensa que el milagro tecnológico lo vamos a conseguir de aquí al 2050? ¿Y más aun cuando el milagro tecnológico tendrá que enfrentarse a un “P x A” multiplicando por seis al actual?

Pensar además que el impacto no solo es sobre el clima sino que también un aumento de población (P) significa bocas que alimentar, terrenos que cultivar. Tras la Revolución Verde, se olvido a Malthus, pero últimamente resuena de nuevo su teoría y se ve complicado una segunda revolución. En cambio hay terrenos disponibles, la revolución verde de los 60 no llego a África. Ahí hay potencialidad para alimentar a las nuevas bocas que lleguen. Pero ¿queremos que también África se convierta en un desastre medioambiental igual que la India de la revolución verde? ¿y después que? ¿Marte? Cojamos el toro por los cuernos cuanto antes.

Evidentemente hay que dedicar todos nuestros esfuerzos en aumentar S, pero hay que esforzarse por lo menos en estabilizar P y mejor aún, reducirla. Así podremos seguir aumentando A para que todos podamos disfrutar de una riqueza digna. No olvidemos que el aumento de A debe estar enfocado sobretodo a la convergencia, tanto geográficamente como socialmente. Geográficamente porque las rentas del Sur han de aumentar para alcanzar una vida digna, la nuestra creo que esta más que superada. Y socialmente porque también ha de ser equitativa, tanto en el Norte como en el Sur ya que como vimos en el artículo de La nueva esclavitud la diferencia entre clases sociales cada vez es mayor dentro de los estados. Por tanto, con el fin de aumentar A eficientemente es conveniente la equitativa distribución de las riquezas a todos los niveles. Concluyendo que la justicia social podíamos verla como medioambientalmente más sostenible.

Recomendamos el libro:Economía para un planeta abarrotado” de Jeffrey Sachs director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia y  el que fue consejero del antiguo secretario general de la ONU Kofi Annan.

*Suele atribuirse el origen de la ecuación I-PAT a una serie de artículos y debates de comienzos de la decada de 1970 que tubierón lugar, por una parte, entre Barry Commoner y, por otra, los coautores Paul Ehrlich y Jhon holden. Marion Chartow indaga en la historia de la ecuación en “The IPAT ecuation and its variants”, Journal of Industrial Ecology, 4, nº4 (2001)pp.13-29. Según Cartow, la primera aparición de la ecuación bajo la forma I-PAT se encuentra enP. Ehtlich y J. Holden, “One-dimensional ecology”, Bulletin of the Atomic Scientists, junio de 1972,pp. 16-27.
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