Las isla de la inconsciencia


Artículo escrito por Carlos J. Suárez Suárez

Isla de Basura en ECO

imagen procedente de http://www.ecologiaverde.com

Existe en el Océano Pacífico una gran isla, según Mi+d su tamaño varia entre los 1,7 y los 3,4 MILLONES de kilómetros cuadrados (para hacernos una idea es el equivalente a 7 veces España), pero no es precisamente una isla paradisiaca de playas blancas o es conocida por albergar cuentas de “Paraísos Fiscales”. Esta isla está compuesta en su totalidad por basura, y principalmente por residuos plásticos de pequeño tamaño.

La situación geográfica de esta isla no es casualidad, existe en esta zona un remolino gigante, que debido a sus características atrapa toda la basura y la concentra en su entorno.  Los números son preocupantes, si a sus dimensiones unimos que la isla alberga aproximadamente 3,5 MILLONES DE TONELADAS de basura, podemos hacernos una imagen mental de la “bestialidad” que flota a mil kilómetros de la isla de Hawái.  Sus restos son de un amplía variedad, en la misma se pueden encontrar trozos de redes, cepillos de dientes, botellas de plástico y otra gran cantidad de residuos inorgánicos y orgánicos. La presencia de componentes plásticos supone un grave problema, no solo por la contaminación que generan, debido a que por sus cualidades tarda muchísimo tiempo en degradarse, si no que además sirve como “alimento” a muchos mamíferos y aves que frecuentan su territorio.

Por si este hecho no bastara, en un estudio realizado por el Científico David Barnes en varias islas tropicales y en otras cercanas a La Antártida y el Ártico,  se ha descubierto que estos pedazos de plástico desechados en el mar sirven de “transporte” a muchas especies “invasoras”, ya que ayudan a recorren grandes distancias en el mar. Según el mismo estudio, se calcula que en las zonas próximas al Ártico y a La Antártida el proceso de llegada de estos pequeños “invasores” a las costas sobre plásticos es el doble que sobre componentes orgánicos como la madera. Estos datos no son preocupantes en la actualidad, ya que las bajas temperaturas presentes en estas latitudes evitan que las especies invasoras influyan negativamente en estos continentes, pero Barnes avisa de que esto podría cambiar si el Calentamiento Global continua en línea ascendente.

Esta isla es única en sus dimensiones y estructura, pero no está “sola” en los océanos del mundo, tiene su propia “replica” en el Océano Atlántico, sin ir más lejos. Las características de ambas son diferentes, al igual que sus dimensiones, así todo, la situación y las predicciones, nos enseñan un futuro poco halagüeño en este sentido. Se calcula que podría haber unas siete islas parecidas a lo largo del globo. Islas que se han ido formando por la inconciencia de muchos de nosotros, a través de pequeñas acciones, muchos de estos residuos han llegado al mar o a un rio y desde ahí han continuado su aventura hasta estas horribles estructuras. Toda esta cantidad de basura que se acumula en los mares y los envenena, se une a todas las cantidades de basura presentes en tierra firme. La acumulación de más y más residuos ya está causando muchísimos problemas en algunos países. En muchas regiones los “jugos” que se producen de este tipo de basuras se filtran en los suelos llegando hasta las fuentes de agua quedando estas totalmente inservibles. Del mismo modo, todos los peces que consumen estos componentes plásticos forman parte de la cadena trófica, teniendo como ineludible final al ser humano. Al final, estamos siendo victimas de nuestro propio envenenamiento y en un ejercicio de pura ironía el mar nos devuelve lo que nosotros le arrojamos (además, sin que muchas veces nos percatemos de ello).

El explorador francés Patrick Deixonne se dirigirá en una expedición hasta está gran masa de residuos(acompañado por dos satélites de la NASA, colaboradora en el proyecto) para tomar muestras, examinar su composición y dar un toque de atención a todos los ciudadanos del mundo. Este viaje hacia la “inconciencia” nos revelara datos y nos enseñara imágenes de la huella que estamos dejando en el planeta. Todo lo que ya se ha vertido probablemente perdurara allí durante milenios, pero aún podemos poner remedio para que esta isla no siga aumentando su tamaño. Está en manos de cada uno de nosotros el tener una mayor responsabilidad con nuestros residuos y en cambiar la forma de gestionarlos. Esta isla es a fin de cuentas un reflejo de la moral humana actual, del daño “que nos estamos haciendo” y que le estamos haciendo a las generaciones venideras. Esta isla representa un cambio de conducta y de conciencia necesario, hacia un mundo más habitable y saludable.

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